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Inocencia.

4.2.14

1 palabras
No sé si fue coincidencia lo que me sugirió el título de la novela de Linzi Glass "El final de la inocencia" a las 20:42 con lo que sucedió aquel mismo día a las 20:58. Tan sólo dieciséis minutos tardé en poner el chubasquero a mi mochila, bajar las escaleras de la biblioteca y caminar hacia mi casa.. Dieciséis minutos hasta encontrarme con él. No era la primera vez que nos veíamos, su abrigo del Real Madrid se había cruzado conmigo, un tanto apesadumbrado, al volver del instituto y también se había posado durante horas en una silla del "Área de Lectura" enfrente de mí. Su andar vacilante, su mirada intensa de ojos claros... Era imposible que pasase desapercibido.

A las 20:57 una sensación extraña de aquello que llaman "instinto" que acostumbra a equivocarse, me incitó a agarrar con fuerza mi manojo de tres míseras llaves, y justo cuando sonó aquel "tac" en el reloj, él apareció de repente, pasando desapercibido por una vez, e intentó besarme. Aquel hombre de pelo blanco, unos cuarenta años y aspecto descuidado, había emergido del entrante de aquel garaje para empujarme contra la pared, centrándose en que no fuese difícil, no me moviese, no gritase demasiado... por ahora. Por cuarta vez en mi vida (entre unas tres mil) el instinto tuvo razón y el reflejo de hundir una de mis tres míseras llaves en su globo ocular izquierdo me dio la ventaja suficiente como para correr hasta mi edificio, abrir el portal y correr escaleras arriba hasta estar a salvo.

Y el resto... El resto ya lo conocen ustedes, señores policías, los traumas, los reclutamientos en casa, el acoso continuo de aquel hombre furioso... No podía permitir sentirme desprotegida, no podía permitir que el primer día que logré hacer sola el mismo camino, él me obligase a repetir el  proceso de nuevo...

... Aquellos cuatros navajazos, aquel sonido de ambulancia, y aquel puesto en el tanatorio que ocasioné con mis actos fueron en defensa propia y del resto de la sociedad.

26.12.13

1 palabras


Me ha llamado para decirme que todo error comienza al despegar los labios.
He colgado el teléfono porque el error comienza al desplegar los párpados.
Menuda inconsciencia no haberse fijado en las salidas de emergencia. Es evidente que en esta vida, o borras tú o te roban hasta el nombre. Era absurdo no haber pensando en una alternativa. Nadie siente como tú. Pero cada uno lo ha hecho.
¿Ves las marcas del desgaste cuando te has quedado sin frenos? ¿Creías que iba a cambiar?
Hay cosas que nunca cambian.
Y otras, en cambio, siempre pierden.
Se fue.
Se fue mucho antes de que te dieras cuenta.
Sólo te queda decir adiós.

...

23.6.13

5 palabras


Nunca imaginé que la condena a libertad forzada pudiera saber a escarcha, y sin embargo me tiene atada en una espiral de atracción-repulsa que cada noche juega conmigo a las tinieblas. Te acostumbras al invierno y, de pronto, el verano sabe a poco, a sentimientos congelados, y la vida se vuelve una pauta con quitamiedos marcando el camino. La rutina, jefa ahora de tus latidos, se viste al ritmo de un monólogo interior demasiado lento como para encontrarle sentido.
Entonces confundes prisión con libertad, y viceversa, y ya no sabes hacia dónde miran las rejas ni en qué muñeca llevas el reloj.
Te despiertas con ojeras remarcadas y en la otra punta del mundo, la luna aún es el sol.

Las mil caras del diablo.

29.5.13

1 palabras


Es curioso cómo a veces se busca la calma bailando con el demonio, jugando con el dolor. Quizá sea la tranquilidad del mal conocido, la rutina de una historia de soledad ya conocida.
Y sin embargo, el tiempo se convierte a veces en el peor enemigo, por haber robado la seguridad que daba esa capacidad de destrucción en el momento elegido por culpa de –o gracias a– ese elemento recurrente que ahora a duras penas logra evocar el pasado. Por haber robado esa sensación de saberte, de algún modo, causa de la tormenta y dueña de la catástrofe.

Y, ahora, esa música retumbando en tu cerebro se ha convertido en cenizas. Incluso en vida, tal vez.

¿Y cómo se llama a Lucifer cuando ha cambiado de nombre sin transformar sus iniciales?
¿Cómo se lidera a todo un ejército de ángeles caídos?

Tal vez sucumbiendo a la tentación. Bailando, jugando  y retando al mismo diablo.

18.12.12

3 palabras

¿Yo? ¿Actualizando tan seguido? Sí, es raro, pero antes he escrito esto yyyyyyyyyy me siento orgullosa, y ya que no ocurre a menudo, pues lo dejo por aquí.

Leí tu piel hasta que acabó el año y después la historia volvió a comenzar. La de dos cuerpos, dos almas y dos corazones desgastados después de los delirios de un destino absurdo que tomó las riendas del asunto. Dos derrotas con espinas que buscaban curar sus heridas, sabiéndose dueñas de las herramientas para lograrlo, pero que se negaron a ello por su falta de valor. Fue una ilusión marchita ahogada en los bordes de una autopista con un peaje demasiado alto como para permitirse cruzarlo. Aunque, tal vez, nunca lo fue tanto, sino que el frenazo fue consecuencia de ese miedo al fracaso y la desconfianza en la vida (y aquello en lo que ya poca gente cree porque su llama se apagó). Pero tu espalda lo confesó todo y tu respiración me susurró que no habría nada que pudiera romper el muro que se encontraba 100 kilómetros más allá de nuestra vista. Y yo no quise creerlo, así que volví a perderme en los secretos de tu cuerpo, buscando un pequeño resquicio del más ínfimo sentimiento.
Hasta que yo también perdí la fe (y cada vez hay menos gente que confía en la vida y en aquello en lo que ya pocos creen, porque su llama se apagó. Como hizo la mía).

To be kicked when you're down

17.12.12

1 palabras

Sé que esta noche será de insomnio. Llegarán las cuatro de la mañana y yo continuaré dándole vueltas a la cabeza, al mundo, a mi mundo. Llevo todo el día en tensión, todas estas horas (y en realidad ya son casi 24) apretando mandíbulas por ver si así duele menos, si se camufla un poco mejor. A veces no me ha quedado más remedio que bajar la mirada o, directamente, cerrar los ojos, pero el truco por lo general funciona. Nadie hace preguntas. Yo no hago preguntas. Supongo que es la costumbre, este rutinario sentimiento pintado de gris. Ya no me quedan más “por qués” en la cabeza, ninguno que no muera en mis labios y se emborrone como la tinta de este papel (con la que está cayendo sobre ella).
Y yo sólo tengo este aferrarme a un clavo ardiendo, que me quema el alma y la piel, pero al menos es mejor que el vacío. Cualquier alternativa, por patético que resulte escogerla, será mejor que caer de lleno en la oscuridad, un abismo que conozco por esporádicas visitas pero en el que no he llegado a vivir. Sin embargo, un par de vistazos fueron suficientes para caer en la red que tejió con el miedo que creó en mí al mostrarme que el Infierno es el lugar más frío del planeta.
Paradójico; toda una vida inyectándonos el temor a las garras del Averno, al fuego de su castigo, para confundirnos cuando el frío se instala dentro, tan, tan dentro y tan intensamente que es difícil creer que vaya a encontrar la salida, y más aún lo es darte cuenta de que éste debe ser el castigo por haberle fallado a alguna divinidad que algo tenía que estar esperando de ti (y por tanto algo debes haber hecho mal).
Quizá, en realidad, simplemente lo merezco.
¿Por qué he de pensar que no es justo sentirme así, que las cosas se hayan dado de esta manera, cuando no tengo más pruebas que la objetividad de mis lágrimas (ésas que aún no me atrevo a dejar escapar)?
Tal vez es el modo de mostrarme que nunca seré capaz de sentir mi mundo en calma durante más de 48 horas en el mejor de los casos. Lo que me pregunto es por qué la vida tiene que enseñar a golpes, a puñaladas por la espalda. No niego que así sea más fácil comprender la lección (aunque yo nunca aprendo), pero al menos podría ofrecer la oportunidad de explicarlo con otros métodos antes de emplear el arma (mortal) definitiva.

No sé, Invierno, no sé quién te enseñó a descoser heridas y hacer más duro el bombear de un corazón, pero debo reconocer que fue el mejor maestro que este mundo ha conocido. Te mostró la manera más eficaz de romper a alguien en pedazos por dentro mientras la estructura externa continúa siendo una figura que parece irrompible.

Impecable trabajo.

No lo puedo negar.

7.12.12

5 palabras

No he podido evitar levantarme en mitad de la noche y sentarme en el suelo de la cocina. Quizá no es el lugar más idóneo para combatir el insomnio, pero las luces de este lugar son frías y mi corazón no se siente demasiado diferente.
El reloj de la pared marca las cinco.
Es muy tarde.
O, tal vez, demasiado pronto.
Me pregunto qué minuto marca la diferencia entre la noche y el día. Más aún, cuál es el segundo exacto, cuándo se produce el cambio.
Me he tumbado en el suelo, con las baldosas también heladas, por ver si así mi corazón, congelado, no sentía tanto el cambio de temperatura y se encontraba un poco más en calma. Pero no ha servido. Este invierno no se va. Ni a patadas. Ni con educación. Esta vez ni siquiera hace caso a las promesas. 

Releyendo cosas he encontrado esto. Hope you like it! :)


These things never seem to last long.

28.11.12

1 palabras

Explícame cómo espantar el miedo si ni los gritos le asustan, si hay rincones demasiado oscuros en los que el eco rebota y mi voz pierde la razón, congelada en un instante en que la temperatura desciende un par de grados bajo cero. Señálame la entrada, la salida, algo, un porqué, una respuesta a la cordura perdida, demencia entrelazada con retazos de una ilusión que creí controlada y que sigue rompiéndose a cada minuto. Por momentos incontrolable. No es extraño cuando no hay nada que esperar. Resignación, tal vez. Perder, seguramente. No se puede luchar contra lo que no está en tus manos y no siempre los laberintos tienen una vía de escape (me pregunto qué ocurre al perderse; ni entrada ni salida, estás atrapado).
Huir. Ojalá fuese capaz de huir, pero hace tiempo que entré en el juego, sabiendo que tarde o temprano el miedo iba a ganar la batalla. Aunque tal vez erróneo ese nombre; no es miedo, sino evidencia.
¿Qué hago aquí parada, en mitad de la nada, si sólo queda esperar que, tal vez pronto, miedo y realidad ya no tengan diferencias?

Llueve.

15.11.12

2 palabras

Llueve. No sé a qué lado de la ventana, pero hay tormenta. Ni siquiera tengo los ojos abiertos y reina el silencio en mi cabeza, pero puedo asegurarte que cientos de truenos, rayos y relámpagos están llevando a cabo un rutinario ritual. No sé lo que significa, no preguntes, la indiferencia hoy es dueña y señora de este territorio que se empapa con cada gota (y ha tenido tiempo suficiente para ahogarse).
Llueve y yo ni siento, ni escucho, ni veo la lluvia, pero sé que está ahí, quizá emborronando palabras, quizá emborronando este papel. Nubes negras cargadas de odio que deben estar por toda la ciudad, quién sabe si han cruzado las montañas.
Llueve. Y tal vez sea lluvia ácida. Qué poco importa ya. Qué poco importas ya.
Llueve. Y tú no te das cuenta de que llueve, de que estuviste a tiempo de abrir el paraguas y sólo diste media vuelta.
Llueve. Y ojalá un día te des cuenta de lo mal que lo hiciste todo. Lástima. Será demasiado tarde.
Porque incluso hoy ya lo es.

Kate.

9.11.12

1 palabras
Un Do, Re, Mi me llegó desde tus ojos. Las notas musicales rompieron mi corazón con sólo un cruce de miradas. Con tus aires de saberte dueña de mi ser te presentaste como Kate.
Kate. Kate. Kate.
Tu nombre aún resuena en mis oídos, incluso cuando el ruido de mi música es más fuerte que el océano. Fuiste una estrella fugaz, un breve suspiro en el curso de mis noches. Tan repentinamente como apareciste, te marchaste. Con un rotulador negro grabaste tu número en mi brazo, pero estando contigo olvidé que la tinta se emborrona fácilmente. Tan fácilmente como tú emborronaste mi corazón. Tu nombre sigue aquí, Kate. Sístole y diástole acompasadas con las cuatro letras de mi felicidad. La K de nuestros besos, la A de tus abrazos, la T de todo lo que me hiciste ser. La E de esta eterna espera, que nunca acaba.
Kate, ¿por qué te marchaste? No dejaste ni una nota, ni una sola dirección. En sueños creí escuchar tus tacones resonando por el pasillo, pero no pensé que mi ángel pudiera marcharse olvidándome en el infierno. En el infierno en el que sigo buscándote, buscando un solo pedazo de ti. Tu perfume olvidado en algún rincón, los restos del carmín rojo pasión que adornaba tus labios, el eco de tu voz diciendo mi nombre.
Yo aún susurro el tuyo cuando nadie está escuchando, y te canto esta canción.
Por si vuelves, Kate. 

Acabo de releer este relato que escribí hace muuuuuuuuuuuuuuuchísimo pero me gusta, así que ahí está. Si no recuerdo mal, está inspirado en esta canción.

8.11.12

1 palabras

El camino nos avanza a trompicones pero ¿qué importarán las espirales de lógica perdida si ya no hay laberinto que me enrede? Tengo una brújula, que no es mía, pero me encontró y dejé de estar perdida y podrá el miedo llamar a la puerta de atrás (que sabe bien de su debilidad) que no por ello olvidaré mirar al frente. Mejor dejarlo todo en manos del azar, con lo que le gustan las sorpresas. Yo prefiero dedicarme a escribir(te) para que no se me amontonen las palabras, que luego escapan caóticamente y no hay tinta que pueda ordenarlas.

Invierno e Infierno.

2.11.12

3 palabras

A pesar del frío, Invierno arde por tus manos, por tu piel plagada de carreteras de tentación dirección Infierno. Invierno e Infierno, aparentemente tan opuestos y, sin embargo, sólo una letra de diferencia. 
Invierno en el alma, Infierno en el corazón. 
Y mientras tanto la batalla a 100 grados entre dos cuerpos que se buscan igual que el inframundo persigue a la estación más fría, y se desean al ritmo de vientos del ártico y llamaradas del trópico.
Puzzles fragmentados encogen a la perfección y encajan a la imperfección. Ángeles y demonios en ambos bandos, la eterna lucha de la humanidad. Piezas aisladas en apariencia irrelevantes, a mitad del camino. 
Invierno e Infierno ahora sólo juegan a la tentación en sus recorridos. Sin señales de stop, sin ceda el paso. Manda la caótica perfección de idas y venidas a ritmos desconocidos por los mortales (o tal vez, demasiado familiares para ellos).
Invierno e Infierno, que a veces ni se miran, hoy se enfrentan con miradas de pasión, cambiando rutas que al final terminan siempre de la misma manera.
Con dos destinos opuestos y las mismas autopistas de conexión.
El termómetro.
Y el fuego ardiendo alrededor.

Proyecto. ¿Participáis?

4.3.12

6 palabras
Lo primero de todo es avisaros de que he actualizado la página de Programas con mis dos nuevas intervenciones en Ágora Sol (podéis pinchar en el enlace para ir a la página de la radio y así escucharla siempre que os apetezca). 

Lo siguiente es que, como sé que tengo el blog abandonado y ahora puedo retomarlo un poco porque no estoy de exámenes (estas semanas van a ser las únicas que me queden de libertad hasta el verano), se me ha ocurrido una idea relacionada con los orígenes de "El baúl", que detuve cuando comencé en Ágora Sol. Antes grababa programas caseros en los que vosotrxs eráis lxs protagonistas, y eso será algo habitual en verano, cuando comience en Ágora Sol mi programa propio con Anika, porque es una sección que tengo claro que quiero incluir, pero como algo esporádico, me han entrado ganas de hacer un audiobook. 
¿Os animáis?

Bases.
· El relato ha de tener un máximo de hoja y media de word (aproximadamente, no voy a ser estricta con eso, pero que no llegue a las dos hojas), fuente Georgia, tamaño 11.
· Temática libre. Absolutamente.
· Enviado a: elbauldelahabitaciondeallado@gmail.com con el asunto "Audiobook". Dentro del e-mail añadid vuestro nombre o nick (como queráis aparecer) y el título (obviamente). Si queréis que alguna canción concreta acompañe al relato en la grabación (tiene que ser instrumental), añadidlo. Además, si tenéis blog, twitter, tumblr o similares, podéis dejarlo para que lo anuncie con vuestro nombre (sólo una red social por persona, please).
· El plazo máximo es el 23 de marzo, para que me dé tiempo a grabarlo antes de que acabe el mes, porque a partir de Abril, como os digo, no volveré a aparecer, seguramente, hasta que termine la Selectividad. 
· Si no hay un mínimo de 5 participantes se cancelará el audiobook. Sé que actualmente no tengo muchos seguidores, algo que entiendo porque esto parece una mansión abandonada, pero para dos grabaciones no lo voy a hacer.
· Difundidlo, difundidlo donde podáis, cuantos más seamos más divertido será, más variedad habrá y a más gente le llegarán vuestros relatos.

Y, creo que no me falta nada. Si tenéis alguna duda consultádmela sin problema, y si recuerdo algo que se me haya olvidado, ya editaré la entrada. Me gustaría muchísimo que esta idea saliera adelante, así que ya sabéis, animaos y hacedle publicidad.

Un saludo, Ester.

(soymuymalaparalostítulos)

7.1.12

2 palabras
He estado releyendo cosas y me he encontrado con algo de lo que siempre he estado orgullosa (aunque se me había olvidado), así que lo comparto con vosotros.
Y, para información de la gente que le gusta apropiarse de lo ajeno (si es que alguna de esas personas se pasa por aquí), todos los relatos que publico están previamente registrados en Safe Creative.

Navegaba en un océano de lágrimas, en un mar de gotas de agua salada. El furioso oleaje causado por la rabia de la desesperación se ensañaba con el indefenso acantilado que había nacido de las cicatrices de las heridas. Los valientes pececillos bailaban al son de una música invisible creada por la calma de los escasos momentos de felicidad. La brisa soplaba con la fuerza de un volcán, gracias al poder de la intrincable voluntad. Las nubes blancas creadas por cada una de las sinceras sonrisas que le habían arrebatado acompañaban a aquel sol abrasador, que calentaba con cariño el desgarrado corazón de una muchacha llena de dolor. Todo el paisaje danzaba en perfecta armonía, acompañando así la soledad de su alma, volviéndose uno, transformándose en el abrazo invisible del viento, que arropaba a la joven con su refrescante soplo. Un escalofrío la recorría de pies a cabeza cada vez que una paloma blanca atravesaba el inmutable espectáculo llevándose la poca paz que lograba alcanzar. Aquella paloma traía consigo el recuerdo de las ilusiones rotas, de los sueños que se desvanecieron sin previo aviso. Traía los miedos, los errores, las pérdidas, las equivocaciones… Parecía que aquel animal que solía ser símbolo de bondad y tranquilidad, en su equilibrado mundo significaba lo contrario. Pero no era así. Ella, con su vuelo, quería recordarle que existían seres que podía volar. Ella trataba de hacerle comprender que si cuando, al fracasar en sus intentos de echar el vuelo desde el nido, no hubiese luchado, jamás podría estar atravesando aquel magnífico lugar. Ella intentaba que la joven entendiese que siempre es difícil conseguir un sueño, pero merece la pena luchar incluso cuando parezca que no queda esperanza. Ella venía con el mismo mensaje de paz que simbolizaba en cualquier lugar del mundo, pero la muchacha nunca lo comprendió. Y vivió en su mundo, en esa playa construida con el dolor, el cariño y las ilusiones truncadas. Y allí un día cerró los ojos por última vez, feliz por haber logrado no sufrir más, pero olvidada en soledad por el miedo a perder. La paloma, desilusionada porque no comprendió su mensaje, llevo el ejemplo allá donde iba, y muchos niños, niñas, jóvenes y adultos aprendieron la lección. Y desde el cielo, el alma de la muchacha envió una tormenta que se encargó de borrar la desesperanza del aquel lugar, dejando el dolor y la alegría para que no olvidasen aprender, pero llevándose la desilusión.
Gracias a ella, el mundo retomó su color.

Ester.

Buenos días :)

8.12.11

3 palabras
Siento estar tan desaparecida, este maldito curso me tiene hasta las narices. Realmente, el viernes pasado me dieron las notas y estoy un poco de relax porque se acercan las recuperaciones y yo no tengo nada que hacer, pero todos los días de estudio anteriores me han dejado sin energías y cuando tengo un poco de tiempo no me apetece nada escribir. Realmente, llevo desde Septiembre que apenas escribo, y no me convence demasiado, así que tampoco voy a poneros nada por aquí. Menos mal que tengo a mi salvadora Anika que publica de vez en cuando, que sino esto estaría apagadísimo.
Aunque ahora, mientras me he puesto a escribir esta entrada para disculparme, he recordado algo que escribí la semana pasada y que sí me gustó, así que aquí os lo dejo.
Pasad un buen puente :)

Norma nº 1: No volveré a mirar la vida con pesimismo.
Norma nº 2: En cada caída veré la oportunidad de levantarme.
Norma nº 3: Juzgaré a la gente por sus valores y no por sus errores.

Podría escribir una lista interminable de normas que imponer a mi vida (que hoy me veo con fuerzas suficiente como para cumplirlas todas), pero sería escribir y escribir, cuando todo vendría a significar lo mismo. Hoy me he dado cuenta de que si las cosas pasan, no puedes hacer nada por evitarlas, pero sí cambiar tu punto de vista. He aprendido que todo, absolutamente todo, puede ser muy diferente si lo miras de forma optimista. Cada tropiezo implica levantarse, y si la vida únicamente estuviera hecha de una recta sin final, no sabríamos valorar lo que es estar en lo más alto, porque todo sería lo mismo. Eso no significa que nos satisfaga tener malos momentos (algunos muy, muy malos), pero en la mayoría de los casos no está en nuestras manos la capacidad de cambiar la situación, y lo único que podemos hacer, lo único, es tratar de sobreponernos al dolor. Porque el dolor nos bloquea, nos impide actuar, y cuanto más poder le damos al dolor, más capacidad tiene de convertirnos en sus marionetas, adentrándonos en una espiral de la que es difícil salir si no nos proponemos empezar el cambio en nosotros mismos.
Por eso, me he propuesto vivir la vida de otra manera. Se acabaron las lágrimas estúpidas por estúpidas estupideces que no merecen la pena. Hay problemas mucho más graves por los que preocuparse. A partir de ahora, si algo o alguien duele, que sea porque merece la pena. A partir de hora, todas las mañanas, me vestiré con mi mejor sonrisa y miraré al mundo con ojos de soñadora. En cada rincón puedo encontrar una oportunidad.
Y las sonrisas, para mí, serán la señal más absoluta de que mis esfuerzos por ser feliz habrán merecido la pena. Sólo recibir una como respuesta, será más que suficiente.
Porque la vida, la vida no es nada sin una sonrisa. 

Ester.

.

15.10.11

3 palabras
Pasamos la vida comparando cada día con el ayer. Siempre hay un tiempo mejor, un presente ajeno que nos supera, una frustración que se suma a la lista o una persona que nos hace sentir inferior. Y en esta absurda comparación lo único que hacemos es perder el tiempo, minutos y horas de nuestro día a día en los que dejamos de vivir por buscar nuestro destino en lo que no nos toca. Nos marchitamos sin darnos cuenta de que nuestro propio pesimismo es el que nos hace envejecer prematuramente. Lloramos por lo que nos ha tocado pasar y no valoramos que somos quienes somos por cada risa, pero también por cada lágrima.
En definitiva: tratamos de encontrar nuestra felicidad en otra parte, miramos en otros hogares y es el nuestro en el que se encuentra.
Y saber que basta con prestar un poquito de atención para darse cuenta de lo ciegos que podemos estar…

Pd: He llegado a casa hace un rato después de patearme todo Madrid desde esta mañana, así que os dejo esto que escribí hace tiempo, y ya mañana o pasado os cuento mi opinión sobre este inolvidable #15o

Este agobio con patas que soy yo

27.9.11

3 palabras
desde que ha empezado el curso, os deja un relato bastante antiguo.
Apenas tengo tiempo de nada últimamente. Me he propuesto empezar a hacerme resúmenes todos los días, aunque no haya exámenes aún, porque quiero sacar buenas notas (que el curso cuenta más que Selectividad), y entre eso y las actividades extraescolares... No doy a basto. 
Encima, cuando me conecto, tengo que seguir con un trabajo de Filosofía online y escribir el artículo semanal de La Persiana. No doy a basto, no doy a basto.
Pero bueno, ya me ganaré un merecido descanso.
Sin más, aquí está el relato:

Como la espuma, navego en el mar. Acompaño a barcos, peces y pedazos de sueños abandonados en botellas a la deriva. Sigo su rastro y dibujo destellos cuando más de una ilusión truncada se deshace en el océano. Pero por las noches, cuando la luna ilumina al mar, dejo de ser pintora para convertirme en todas las lágrimas que devuelven el agua al planeta. Lágrimas por lo que nunca llegué a ser, por lo que no me dejaron regalar.

Entre el pasado y el futuro, me quedo con el presente.

15.9.11

4 palabras
-¿Quedan billetes de ida y vuelta?
+¿Dirección?
-Al pasado, a todas esas cosas buenas y malas que han hecho que hoy seamos quienes somos, a todas esas personas que un día compartieron su vida con nosotros, que nos hicieron grandes o consiguieron que nos sintiéramos muy pequeños. A todos esos momentos de risas, lágrimas y miles de sentimientos que nos unían a otras personas, a esa vida que era nuestra y que ya no es más que un recuerdo borroso, a esos días en que el presente nos aburría, pero era nuestro presente, lo que nos hacía estar vivos.
+¿Y no es este presente la misma historia que vuelve a repetirse? En un futuro, será esto lo que extrañes, y lo que ahora es tu presente será un pasado que recuerdes con melancolía. ¿Por qué no lo vives ahora que puedes? Hoy también quedan cosas buenas y malas que harán que seas tú en un futuro, cosas que te harán grande y pequeña, cosas que te harán reír, llorar y soñar, cosas que te aburrirán, cosas que lograrán que quieras huir de todo y no pensar en nada, cosas que harán daño y otras que curarán tus heridas. Es que eso es la vida, el presente que te queda y que disfrutas y odias en cada momento, el presente que se queda atrás cada segundo, el presente que se esfuma mientras te digo esta frase.
-Tienes razón.
+Entonces, ¿billete con destino a donde?
-Déjalo, prefiero quedarme en la estación siendo partícipe de mi propia vida, sin dejar que nadie me la robe.

Angels never cry.

13.9.11

5 palabras

Hay algo de brisa moviendo tu pelo mientras las hojas de los árboles vuelan y se desplazan intentando captar tu atención. Tus ojos caminan de un lado hacia otro, pero no hallan nada digno de contemplar. Entonces las nubes lloran porque la distancia les impide susurrarte al oído que tu lugar no está en la Tierra, que debes alzarte y quedarte con los ángeles. Las nubes lloran y lanzan truenos de frustración, y la tormenta se abalanza sobre tus ojos tristes y cansados.
¿Por qué ahora eres tú el que llora?
Tú no puedes llorar…
Porque los ángeles no lloran.

[Relato registrado en SafeCreative (como todos los que subo). No sé poner el botoncito, así que simplemente aviso.]

Fronteras y muros de separación.

13.7.11

1 palabras
Crucé la frontera que separa realidad de fantasía para adentrarme en un mundo en el que tu imperfecta sonrisa era la bandera de cada nación. Removí cielo con tierra sólo porque tu mirada se cruzara un instante con la mía, y por que esos ojos azules parpadearan frente a mí, grabándose en mi retina, para siempre, un instante mágico e inolvidable. Por cada gesto, se inundó un mar, porque todo lo que tú haces es capaz de volver loco a cualquiera; hombre o mujer, niño o niña, español o japonés.
Pero una barrera de separación nunca ha aguantado mucho tiempo, y esta frontera no es diferente de muchos otros muros que han intentado romper civilizaciones. Y, por desgracia, las dos galaxias que son la realidad y la imaginación son demasiado diferentes como para que la ilusión aguante mucho tiempo. 
Pero, por instante, tu sonrisa detiene el tiempo y logra que la mía nazca sin pensar.







Afílianos

El baúl de la habitación de al lado

Palabras...

>> Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se nos presentan en el espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
André Gide.


>> La palabra que retienes dentro de ti es tu esclava; la que se te escapa es tu señora.
Proverbio persa.




Huellas.