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Iniciativas bonitas

7.1.15

0 palabras


Una de las cosas que más he apreciado siempre de la blogosfera es construir ideas entre todos. 
Es por eso que he organizado varios audiobooks o por lo que Mentes Corrientes era como era (aunque ya no fuesen blogs, sino radio, pero se nutría en gran parte de escritores que publicaban en Internet su arte). Y también me gusta compartir ideas que no nacen en este blog pero me parecen bonitas y de interés común. 
El Librero Callejero es un punto de encuentro virtual que complementa el presencial de su paradeta en Barcelona y esta vez ha lanzado una propuesta para celebrar su primer aniversario. Aunque está todo detallado en su blog, en concreto aquí, os cuento también un poco para que os entren ganas de hacer click.

Si pudieras elegir uno solo de entre tus libros, ¿cuál te llevarías a la tumba?

Bajo este lema, la idea es que todas las personas que se animen a participar escriban una reseña sobre su libro favorito, incluyendo el motivo por el cuál ocupa este puesto. Pero lo mejor de todo esto es que TODAS las reseñas serán publicadas (una por semana), para que todos podamos descubrir un pedacito de otros lectores y, cómo no, quizá encontrar el que puede convertirse en nuestro próximo libro de cabecera o simplemente en uno que sería interesante conocer (y por supuesto leer).

Además, realizará un sorteo entre todos los participantes de 3 libros a elegir de los que integran el catálogo de El Librero Callejero. Se entregarán en mano en la parada del mercado en el que se encuentra situado (todos los datos están indicados en su blog), así que si no sois de Barcelona no podréis recogerlos pero no por ello debéis dejar de participar. Realmente lo más interesante de esta propuesta es la idea de compartir lecturas a través de las reseñas y de los motivos que a cada uno le llevan a situar ese libro por encima de todos los demás. Y estoy segura de que todos tenéis un libro que os gustaría que todo el mundo leyera, porque ha significado tanto para vosotros que es casi de obligado cumplimiento el hecho de recomendarlo. Y El Librero Callejero nos da a todos el micrófono para compartir nuestras lecturas.

Así que, una vez más y por si os da pereza volver al enlace anterior, os vuelvo a dejar aquí el link.
¡Espero leer pronto vuestros libros favoritos! :)

Dormir con los ojos abiertos

14.10.14

2 palabras


Te miro desde una línea perpendicular a mi vida, desde la cual puedo ver que tu cuerpo ha atravesado mi alma y me siento bien con este amor sobre mi espalda, apaciguando la calma inquieta que me persigue cuando te vas. Hay en mi almohada más pesadillas que números en mi cabeza y sólo he dormido a salvo cuando cambié el frío por tu pecho y dejé, de hecho, que el ruido de tus latidos fuera la razón para seguir despierta, alerta, atenta a tu presencia que ayer era real y hoy sólo es humo. Bastaron 6 míseras horas para convertir tu boca en algo que se esfumó nada más subirme al autobús. Y ¿cómo decirle al reloj: “vuelve al pasado” si acertar bien en la diana tiene una probabilidad contada? Limitada por la realidad de tus pies en otras calles, lejos de alcanzarme y desgarrarme la verdad. Dime qué nos quedará si una misma zona horaria tiene vidas diferentes: tu pasado y mi presente, y el amor no da la excusa para escaparnos de aquí.
Y aunque piense a largo plazo, en las posibilidades que hemos dibujado, aunque eche un vistazo al futuro sigo viendo en mí el miedo a perderte y la triste realidad de que hoy tu vida está fuera de mis manos.

Aquí me quedo, aquí te quedas

16.7.14

3 palabras



Somos el vestigio de una noche que no te vio amanecer porque no estabas, y a pesar de todo a veces pienso que he aprendido a quererte sin quebrarme, y es bonito saber que no es cualquiera quien me espera sino tus manos las que me salvan. Porque he podido vivir alguna que otra mentira pero tú sí eres real y leal a los principios que me juego cuando veo que hoy mi vida son tus gestos, y mis miedos nacen y mueren al compás de tus regresos.
Y aunque sé que juego en una liga en la que hasta el más valiente tropieza y cae, mi vida hoy se basa en que anoche perdí a tu lado lo que me quedaba de pena en los huesos y me sentí libre encadenada a tu abrazo.

El alma en un papel

8.4.14

1 palabras


Me gusta encontrar cosas antiguas que, extrañamente, son positivas. Ahí va.

Quisiera que el mundo pudiera entenderme si ante sus ojos coloco un papel en blanco. A estas alturas no existe otra manera de expresarme mejor, porque me miro al espejo y vuelvo a ver frente a mi mirada a una chica sonriendo, y os juro que sus ojos vuelven a brillar con una felicidad que tanto ella como yo creíamos olvidada. Y lo mejor de todo es que ni siquiera tiene miedo, no logro encontrar ni una sola sombra escondida entre los pliegues de su alma, porque la oscuridad empieza a asomar a las ventanas sin que nadie tenga que pedirle a gritos que se vaya… pero no hace falta. Siempre vamos a convivir con las dos caras de la moneda, y el que no se acostumbre a la soledad y a los rincones llenos de polvo nunca va a saber lo que es quedarse ciego mirando el sol.
La literatura se ha quedado muda ante el poder de un simple gesto y algo cabizbaja al saber que ninguna obra maestra será capaz de superarlo. La música ha perdido la voz ante tal explosión de melodías en tan solo una palabra, porque ahora sabe que un susurro al oído le dará doscientas mil vueltas a cualquier intento en vano de ponerle ritmo a la vida. La pintura se ha vuelto daltónica después de haber visto que unos ojos castaños pueden deslumbrar al mar.
El arte se ha quedado sin sentidos después de verse reflejado en un espejo, porque jamás habrá mejor poeta, músico, escritor o pintor capaz de transmitir más que unos ojos llenos de vida.

Oda a Energía y Motivación.

31.3.14

1 palabras
Esta mañana no paraba de pensar en Henrie, y pensé en escribir sobre él... Luego un suceso en los pasillos me ha hecho horrorizarme, y pensé en escribir sobre él... Pero hace una hora la vida ha vuelto a saludarme desde aquel balcón, y he decidido escribir sobre ellas.

El rencor, esas cenizas de aquel fuego que ardió con pasión y se apagó con violencia, las heridas abiertas en las que la sangre no se atreve a asomarse, el morder de labios con tanta fuerza que ni mi pintalabios número 535 podría igualar su color, el dolor de sentir hervir tus arterias.. Amargo rencor.

La nostalgia, aquella que se empieza a sentir antes de que llegue su momento, el derretir del cerebro que no sabe qué camino tomar para pensar lo adecuado, las gotas de carne que derraman tus facciones al derretirse con el frío de la ausencia, ese animal que araña por dentro quién sabe qué... Vacía nostalgia.

No encuentro un sentido, tampoco lo busco, sólo sé que pese al rencor, a la nostalgia, el tiempo y el espacio que fluyen con los minutos, nosotras siempre seremos constantes en la vida, ellas siempre serán mis constantes, mis constantes vitales... Energía y Motivación, mis hermanas de entrañas y de sangre, compañeras de vida y guardianas de emociones.

Gracias por acompañarme desde que nací.

The reason is you.

28.11.13

1 palabras


Hoy he descubierto que el reloj lo inventó alguien que no tenía ni idea de lo que era el tiempo. Se equivocó por completo con sus tres manecillas para marcar horas, minutos y segundos. No sé cómo pudo ser tan ingenuo y cómo el mundo se dejó controlar bajo esa norma tan estúpida.
Y, sin embargo, no significa que no exista.
Considerándolo como un todo, el tiempo me ha dado el valor de empezar a escribir –sin haber sido capaz de quitarme esa manía de apretar las mandíbulas mientras tanto–, y en un acto inconsciente de felicidad he perdido el miedo a contar que para mí el futuro no vale ni un solo céntimo. Tengo suficiente con este mundo capitalista que vende la felicidad por fascículos con fecha de caducidad como para preocuparme por el día en que un billete no vaya a traerme el motivo por el cual ahora mismo soy capaz de sonreír. Me niego a aceptar esa tendencia a la degeneración con ese maldito señor que doblega a todo ser humano con su calendario. He pasado demasiado tiempo asumiendo que cada paso estaba marcado por normas universales, pero he decidido que ya lamentaré esta inocencia en su debido momento. No voy a seguir forzando a mi mente a prever el final cada vez que el corazón se me acelera porque le encuentro un sentido a la vida.
Quizá no debería dejar que cuatro letras sustituyan al dios Tiempo en lo que a esclavizar almas se refiere, pero el quizá me sabe a poco cuando la felicidad me sabe a tanto. Estoy cansada de caminar con los pies en la tierra para suavizar la caída. Ya me quebraré los huesos cuando me llegue la hora, pero me niego a seguir rechazando el vuelo por si se me deshilacha de nuevo el corazón.
Me dan igual el tiempo y sus espinas, sus puñales, sus traiciones.
Me dan igual las reglas nunca escritas que dictan que no debería entregarme así.
Me dan igual las promesas que me hice de saber quién soy y dónde estoy en todo momento.
Ya no me importan ni mi nombre ni las fechas, ni el arrepentimiento que pueda sentir después. Firmo este contrato sin titubear porque hoy, AHORA, siento que no hay mañana. Y si mañana no existe quiero quedarme con lo que tengo, con los motivos por los que salir a la calle a gritar –y no es de rabia–, por la razón por la cual el frío acaricia con tanto cuidado.
Olvido todas las veces que me arrepentí de palabras que ni dije ni publiqué, y olvidaré esa sensación si se vuelve a repetir, porque aunque no sea por causa interna, siendo egoísta estoy hablando de mí, de que a pesar de los demás has inclinado la balanza a tu favor, a mi favor, puesto que al fin y al cabo –aunque el papel se emborrone porque he relajado la mandíbula– eres la razón por la que quiero y puedo sonreír.

Por amor al arte

23.10.13

0 palabras


Cuando me pongo a releer cosas antiguas, las lágrimas son cara asegurada de la moneda. Pero a veces encuentro cosas que compartir. Así que aquí tenéis.

Siempre supe que la puerta de acceso a mi corazón tiene la maldita manía de abrirse ante el arte, y las palabras pueden ser llave suficiente como para transformarse en arma y hacer astillas pomo, puerta y marco. La música tiene la fuerza necesaria para reventar todas mis ventanas y la combinación de las dos se hace con el camino directo al fondo de mi alma.
Frente a la típica advertencia acerca de enamorarse de alguien que escribe, yo sé que jamás podré caer en las redes de alguien que no lo haga.
A mi vida se entra con las letras, las cuales multiplican su efecto en forma de canción. Dame una voz que haga estremecer mi espina dorsal y tendrás mis cadenas a tus pies. Y aunque las sueltes, seré incapaz de marchar, porque a mí lo que me ata (sin hacerme sentir lejos de la libertad) es un hilo invisible de arte escapando de cada poro.

Y como el arte nunca dejará de ser uno de los tres pilares de mi vida, tropezaré mil veces con la misma piedra mientras ésta me susurre que la magia está en sus dedos.

El pasado siempre vuelve.

25.9.13

2 palabras


Te perdí en la página cincuenta y tres, aunque no fuese hasta veinte después cuando definitivamente me rompí en pedazos. Había olvidado cómo ocurrió todo, pero ahora que me sumerjo en el pasado leyendo tantas partes de mí, entiendo que quise borrarlo porque era suficiente soportar el haberte perdido, como para sumarle el hecho de que fui una idiota.
Hoy es tan tarde como lo fue aquel día, cincuenta y tres de un mes cualquiera de este caos de casi 400 páginas. Como lo fue aquel día en que te perdí por algo que no merecía la pena. Que nunca la mereció.
Te empujé a ti y me aferré al vacío.
Y eso es algo que nunca, nunca, me voy a perdonar.
                                                                                                                 

Brindo por haberte esperado.

19.9.13

2 palabras


Supongo que la vida, a su manera, enseña a golpe de casualidades, ésas que a veces yo fuerzo. Y al final el juego se convierte en una batalla en la que todos nos lanzamos enseñando los dientes a defender nuestras almas. A combatir el pasado para aceptar que la vida gira, las cosas cambian y las personas se esfuman.
Llegado cierto momento descubres que todos esos sueños que tenías se han perdido, no sabes cómo, y los planes que energizaban todo tu cuerpo ahora no son más que polvo. Que a lo que un día te aferraste como único salvavidas con el que respirar hasta que llegara el momento, ya nunca llegará a buen puerto. O a malo. Que nunca llegará a tus manos.

Y son detalles que olvidas, historias y personas que fueron sin duda un pedazo enorme de tu vida, y ahora ni siquiera recuerdas su voz.

Entrelazar las manos.

19.5.13

1 palabras
Flores. Piel. Brisa...Es extraño la sensación que evoca que tras meses y meses de pesadez sentimental, de espacios en blanco, de cumplir por deber y no por decisión, de repente, con la misma delicadeza con la que una nube atraviesa la ciudad surcando el cielo, una sensación de felicidad pura y absoluta se cierne sobre mi. Justo en el momento en el que entrelazamos las manos.
Todo se me antoja realmente precioso.

Ella, mi amarillo,  que siempre ha estado ahí y ha arrojado luz a esos meses tenebrosos, me resulta mil veces más deslumbrante (Si cabe esa posibilidad) y me deja sin palabras al intentar expresar lo que siento por ella, aunque no hagan falta las palabras porque ambas lo sentimos y ambas lo sabemos.

Él, un felino blanco y peludo, que es capaz de sentir la música, de entender mis miradas, de ser tierno y detestable. Él no sabe hablar mi idioma, no entiende mis palabras, pero me entiende a mí. El mismo que a veces me hace despotricar, es el que me abraza sin vacilar y me hace reír en los momentos más subreales.

Ella, esa diosa morena capaz de iluminar todo un palacio con tan sólo una sonrisa, un movimiento y una frase. La diosa de la que fui antagonista, y por ello me consumí lentamente. La misma que tantas veces me hizo estremecer de asombro y fascinación. La que me abre y abrió los ojos al mundo. La que me ha dado la oportunidad de crecer. Lo que la sangre y el corazón unen, no lo deben separar los caprichos y la actitud. Jamás.

Y finalmente, Él. Me resulta complicado explicarlo. Siempre he detestado el amor escrito. Se torna empalagoso, algo así como un pastel de chocolate y caramelo glaseado. Entonces... ¿Por qué nos empeñamos en tratar de difundirlo entre los demás? Simplemente me aventuraré a decir  (tratando de no rozar el límite de lo detestable) que la combinación de su mirada y su sonrisa evoca una sensación que todas y cada una de las personas sobre la faz de la tierra deberían poder experimentar. Porque es imposible expresarlo. No se escribe, no se fotografía, no se cuenta, tan sólo se siente.

Con ellos alineados en la franja de lo correcto, la vida está tendiéndome la mano. Tan sólo falto yo. Entonces entrelazaremos las manos y nos sumergiremos en un baile no absolutamente perfecto sino maravilloso y memorable. En ese momento, será cuando deba de crecer un poco más... Tengo claro que aún hay mucho que aprender.

Ana.





Después (y a pesar) de todo.

24.4.13

9 palabras


No sabía si publicar esta entrada o no, pero... meh, ¿qué más da? Lo hago y punto.

Después de haberte convertido en sujeto y predicado de toda construcción gramatical que albergue mi alma, te acepto como causa y efecto de cada una de mis sonrisas. He encontrado en ti una de las razones de la existencia del arte. Cada palabra anónima dedicada al amor ha sido, en cierto modo, una oda a tu sonrisa, y yo no soy más que una esclava de invertir sentido y sentimiento en la ardua tarea de buscar las palabras que fotocopien en papel la dulce y caótica locura que viste mi corazón en días como éste. Asumo mi parte de culpa en la sujeción a estas cadenas después de haberte besado en todos los tiempos verbales de todas las lenguas posibles y reivindico mi derecho a tenerte como musa lo que me queda de vida –incluso cuando tú desaparezcas de ella–.

Después de haberte convertido en mi reincidente contradicción, asumo mi adicción a las verdades a medias. Toda cita asociada a tus labios podría convertirse en mandamiento y su antónimo sería el perfecto complemento de la sugerente lista de pecados por cometer.
Le debo todo a tus manos por haber pulsado el botón “vida” de mi espalda y haberme oxigenado los pulmones con tus latidos.

Después de haberte soñado dormida, despierta y en el séptimo cielo, escribirte es el único modo de saldar mi deuda, pues antes de ti no habría creído en la proeza de curarme la vida con conversaciones viajando a más de 500 kilómetros por segundo. Y, sin embargo, ahora sé que se puede dormir con alguien cuando el colchón está vacío más allá de lo que ocupa tu cuerpo y que el contacto físico, incluso en forma de cariño, puede ser un abismo oculto entre dos personas.

Después de haberte encontrado, y a pesar de todos los errores, sé que fue el karma, Dios, la suerte o el destino quien le mandó un mensaje a mi vida bajo firma de tu nombre, y aún hoy me ahogo en las palabras tratando de agradecerte que te debo tanto, te siento tanto y tengo el “tanto” como complemento de determinados verbos que sigo siendo incapaz de pronunciar.
No sé si es por ti, por mí, por hoy, por ayer o por mañana, pero después de haberte convertido en valor, felicidad, lágrimas y miedo, hoy escribo con orgullo cada letra que compone tu nombre.

Las vueltas que da la vida.

21.4.13

3 palabras


“Los amarillos son el nuevo escalafón de la amistad, esas personas que no son amantes ni amigos, esa gente que se cruza en tu vida y que con una sola conversación puede llegar a cambiártela”

Hace unos años no habría podido imaginarme encontrarme así –y lo que me hubiera gustado– y hace cierto tiempo que me olvidé de su nombre. Pero debe de ser cierto eso de que el pasado siempre vuelve y quizá, aunque inintencionadamente, siempre listo para el ataque.
Sin embargo, y comprobado por experiencia propia, puedo afirmar que éste sólo hace daño cuando somos débiles.
Hace daño hasta que un día aparece una luz, uno de esos amarillos que aparecen en tu vida en el momento exacto y que, aunque nunca llegues a conocer el motivo, no te cabe la más mínima duda de que es así como debía ser.
Hace daño hasta que un día, uno de esos amarillos te salva. Del pasado, del presente y quién sabe si, tal vez, también del futuro.
Puede que por puro instinto de supervivencia, el pasado te visite, te grite, se enfrente a tu mirada e intente colarse por las cicatrices…
Yo antes creía que las cicatrices se reabrían, que el pasado las arañaba hasta volver a hacerlas sangrar, pero no era más que una confusión entre ese concepto y el de heridas a medio cerrar –a medio abrir–.

Las cicatrices son, sencillamente, cicatrices.
Y las cicatrices no duelen.
Las cicatrices son el pasado.
Y el pasado no es el presente.

Y es entonces cuando un amarillo te abre los ojos.
Te sonríe.
Y te vuelve a salvar.

El pasado regresa con fuerza, pero esta vez tú… le mantienes la mirada.

Blogueando encontré.

2.4.13

3 palabras
Todo aquel que escribe se conoce a sí mismo como tal, y es por eso que yo tengo muy claro que hay dos Ester """""""escritora""""""" que se pasan la vida declarándose la paz y la guerra.

Y aquí viene una entrada de agradecimiento que seguramente no os interese al 90% de la gente que me leéis. 
Pero esta entrada es para ellos.

Llevo en Blogger desde Febrero de 2009.  Cuando decidí crearme un blog jamás imaginé que terminaría convirtiéndose en algo tan importante para mí pero, como ya he dicho muchas veces, el que fue mi primer blog fue, durante dos años, mi hogar virtual, mi segunda casa, el lugar en el que yo era yo sin ningún tipo de restricciones porque bajo el seudónimo de Smily, nadie -o prácticamente nadie- conocía la identidad tras aquellas palabras. 
Cuántas personas pasaron por mi vida gracias a Internet. De muchas simplemente supe por sus comentarios -y, sinceramente, qué grande era esa compañía-, con otras me pasé meses mandándome mails eternos y, siempre manteniendo mi falsa identidad -aunque algunas llegaron a conocer mi nombre-, establecimos una gran amistad. Aún le tengo mucho cariño a esa gente, y es una pena regresar a sus blogs y comprobar que hace tiempo los abandonaron. Y luego conocí a otras personas que llegué a desvirtualizar. Alice -aunque creo que a ella la conocí primero por un foro-, Momo y Carlos. A estos dos les he desvirtualizado desde hace muy poco, y les descubrí entre esos dos años de aquel blog. Quizá no sean amistades como tal, pero esa gente lleva en mi vida más que otros que se hacían llamar amigos.

A Alice la conozco ya de hace varios años. Podemos pasarnos meses sin hablar pero cada vez que quedamos es como el primer día -y tengo un cuaderno genial que me regaló en uno de mis cumpleaños, y siempre que escribo en él me acuerdo de ella un montón-. Yo no sé que habría sido de mí si Alice no hubiera estado ahí muchas de las veces que me he caído. 
A Momo la conocí en junio del año pasado (unos días antes de desvirtualizar a otra persona que, de nuevo, bendito Blogger por haber metido en mi vida). Al principio estábamos las dos muy cortadas pero en seguida empezamos a hablar un montón. Momo es una persona súper adorable y no sabéis las ganas que tengo de que pase este curso y por fin se mude a Madrid para poder tenerla cerca y disfrutar más tiempo de su magia. Porque llevo casi un año queriendo volver a abrazarla.

Y luego está Carlos. Carlos. Que no sé ni por dónde empezar. Creo que conversaciones como tal he tenido dos durante todos estos años. Una por Facebook, unos días antes de que viniera a la radio, y lo que hablamos cuando inauguró Mentes Corrientes con Ana y conmigo. Y me quedé con las ganas de una conversación de verdad (tanta gente por ahí rondando, el estreno del programa y yo tenía tantos nervios que ni me di cuenta de lo mucho que tengo que agradecerle. Así que, toma nota, Carlos, tenemos que quedar). Lo curioso es que no ha sido necesario nada más. Nada. 
Y aquí es cuando retomo el tema de Ester y Smily luchando por salir a la luz en cada palabra que escapa de mis dedos. Ester controla sus palabras, lo que escribe y lo que publica. Smily simplemente escribe. De lo que sea. Pero con el alma al descubierto. Y, a día de hoy, Carlos es el único que conoce a esas dos partes de mí. A Smily porque él apareció en mi vida en un momento en que yo sólo era Smily. Ester nació después, y al final él terminó subiéndose al barco cuando le conté quién era yo. Y realmente, aunque me gusta compartirlo (obviamente, si no, no habría creado ningún problema), yo escribo para mí, pero no sabéis lo reconfortante que es que alguien, una sola persona, sepa lo que realmente pasa por tu cabeza y simplemente esté ahí, sin convencionalismos ni conversaciones forzadas. Simplemente estar. Y por eso Carlos es el único que conoce actualmente mi blog anónimo. Porque ante él no necesito ocultar mi identidad y entiende mejor que nadie lo que escribo porque conoce mi historia, mis cicatrices y lo que era y sigue siendo.

Definitivamente, Blogger es un mundo mágico, como lo es que un día, blogueando, descubriera a tanta gente maravillosa. 

Pd: Al publicarla he visto que es mi entrada número 100. Qué mejor manera de celebrarlo que dedicándosla a vosotros. Gracias :) 



Neissel.

30.9.12

2 palabras
Recuerdo el primer día que nos conocimos. Te sentaste frente a mí mientras los otros chicos del grupo estaban en silencio. Empezamos a hablar. Casi lo primero fue compartir nuestra afición por la lectura. Memorias de Idhún. Sí, hablamos de aquel libro el primer día. Me pareciste una chica simpática. 
Hace ya cinco años, ¿eh? Cómo pasa el tiempo.
Cuando me pongo a pensar, los recuerdos llegan a mi mente de forma caótica. Primera vez en mi vida que me echaron de clase; gracias a ti. Risas en la biblioteca. La presentación de "La Leyenda del bosque sin nombre" y una vez más unidas gracias a las letras. La memorable discusión que nos tuvo media hora sentadas en un banco sin hablarnos. Estúpidas las dos, cabreadas y aún así sin ser capaces de irnos a casa. Veranos gastados vagueando por Ópera, nuestro pequeño y solitario rincón que un par de años después dejó de serlo, las conversaciones sin fin, la primera de las poquísimas veces que me has visto llorar, retazos de recuerdos, de palabras, de sonrisas que con el desgaste de los años continúan tan vivos como la primera vez.
Miles y miles de cosas que sería capaz de contar con todo lujo de detalles. Momentos y sentimientos que hemos compartido. Ver a la gente marchar. Todos alejándose. Y tú mientras, al pie del cañón. Como has estado siempre. Como has estado cada día de mi vida desde que nos conocimos. Nostalgia. Pero al menos tenernos la una a la otra para sobrellevarla. 
Y cuando te caes, me duele como los propios golpes, y verte levantar es una de las mejores sensaciones de este planeta. Verte levantarte, sonreír, verte fuerte, que a ti nada te cambia y sigues siendo la misma chica maravillosa que se cruzó en mi camino por un golpe de suerte que aún me niego a creer.
Y cuando una piedra en la camino repite la misma caída de siempre, me niego a dejarme llevar absolutamente por lo negativo. Porque pienso en ti. En todo lo que has hecho por mí, por nosotras. Pienso lo fácil que habría sido dejar las cosas estropearse. Y, sin embargo, tú nunca te has rendido. Tú nunca me has dejado.
Y de verdad, Paloma, nunca voy a tener palabras para agradecértelo.

:)

5.7.12

2 palabras
Vuelvo a sentir las palabras en ebullición luchando por escapar de mis dedos, sus chispas recorriendo mi organismo, las historias revoloteando por mi cabeza. Para mí la escritura siempre ha sido sinónimo de vida y, por eso, cuantas más ganas tengo de vivir, cuanto más a gusto me siento conmigo misma, cuantos más recuerdos colecciono y cuanto mayores son mis proyectos e ilusiones, más aparecen las palabras. Se acabó la crisis de escritura, quiero seguir creando historias, dibujando con las letras todo lo que quiera inventar, esconder mis sentimientos tras diversos recursos que sólo comprendan aquellas personas que me conozcan de verdad. Contar lo que quiero y que a veces se me escapen secretos camuflados.
Y a medida que las palabras fluyen, éstas se multiplican y mi vitalidad aumenta. Me falta tiempo, escasea el papel y me sobran las ganas de llenar páginas y páginas con este elixir de la vida.
Y no sabes cuánto me alegra saber que eres tú quien, sin saberlo, me ha sacado de ese vacío en el que me encontraba.







Afílianos

El baúl de la habitación de al lado

Palabras...

>> Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se nos presentan en el espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
André Gide.


>> La palabra que retienes dentro de ti es tu esclava; la que se te escapa es tu señora.
Proverbio persa.




Huellas.