Decide.

22.6.12

Cumple las expectativas, es lo que siempre se ha esperado de ti. No importa lo que tú sientas, lo que tú creas, lo que tú quieras; aquí quien manda es el “deber hacer” de los que marcan tus pasos.
Es mejor no pensarlo si, al fin y al cabo, todo va a seguir como siempre. ¿Qué importa? Tú no vas a decidir o, tal vez, es que has decidido rendirte. Pero eres débil, ¿qué le vas a hacer?
Haz lo que debes. En este mundo ya no hay lugar para la locura, o quizá sólo sea que estamos empeñados en reprimirla, aunque sigo sin comprender el motivo. Si sólo tenemos esta vida, si no sabemos qué viene después, ¿por qué nos acompañamos de un continuo rompecabezas, del “y si…”, de las consecuencias, de lo que puede salir mal?
Si las cosas pueden estropearse por sí solas, ¿por qué nos esforzamos en evitar los buenos momentos para después arrepentirnos?
Tampoco lo entiendes, ¿verdad?
Pero sigues igual, continúas tu rutina, no vas a pensar en ti, estás demasiado ocupada con tu mente puesta en el futuro, ¿no es así?
Y, al fin y al cabo, todo se resume a la mentira. Lo sabes tan bien como yo.
La odias porque eres incapaz de engañar al mundo pero te pasas la vida mintiéndote a ti misma. Siempre lo haces todo mal, las dos lo sabemos. Mal porque satisfaces a las hipotéticas probabilidades que podrían no haberse dado nunca, porque las evitas y no pasas por el camino que querías, pero las satisfaces a ellas y a nadie más. Ni a esas supuestas personas que te condicionan ni a ti misma. Y son supuestas porque podrían no haberse dado y tú podrías no arrepentirte, pero sigues igual, ¿lo ves? Sigues igual. Tirando oportunidades por la ventana, escondiéndote en las palabras, engañándote.
Era esto lo que querías, ¿no? Sentirte así. Débil Hipócrita. Estúpida. Pero te entiendo, ¿sabes? Te entiendo.
Y sabemos que no sirve de nada pensar, porque por muchas promesas que te hagas, las hipótesis seguirán decidiendo por ti y seguirás pensando que “todavía hay tiempo”.
Pero, ¿qué harás cuando sea demasiado tarde?
Ah.
Ahí el arrepentimiento será demasiado grande como para soportarlo. Como aquella vez que no dijiste lo que querías decir, ni hiciste lo que querías hacer.
Lo recuerdas todo, ¿verdad?
Pero nada ha cambiado. No has aprendido de tus errores porque en el fondo te sigues convenciendo de que hacías bien, y vuelven las consecuencias. ¿Es que no vas a ser capaz de pensar nunca en el presente?
Haría lo imposible por convencerte, por hacerte abrir los ojos, por gritarte que dejes de pensar y empieces a vivir, pero el pequeño gran problema es que no puedo. No puedo. Porque tú y yo no somos tan diferentes.
Y diga lo que diga, ni siquiera creo que yo llegue a conseguirlo.

2 palabras:

Carlos dijo...

Es algo inherente al ser humano, eso de hacer planes y pensar en el futuro en lugar de en el presente. Y lo de desperdiciar oportunidades pensando que ya volverán en otro momento que nos parezca más oportuno. No puedes recriminarte hacerlo, es imposible evitarlo; tienes un margen de actuación, puedes esforzarte para pensar más o menos, pero nunca se es capaz de centrarte enteramente en el presente.
La verdad es que yo podría haber escrito algo por el estilo, aunque con mucho menos sentimiento. Yo también soy de los que cumplen con las expectativas de todo el mundo y planear absolutamente todo, pero ya me he acostumbrado a ser así y le veo sus ventajas.
Un beso enormísimo
PD. Te escuché el martes, aunque no te dieron mucho tiempo. Solo decir que me encantó, y el programa en general estuvo muy bien, salvo eso de "la china". Es raro, porque soy fan del humor tonto, pero no me hizo demasiada gracia. Dejando eso al margen, estuviste genial, sumad uno a vuestra audiencia habitual :)

Loom Twidok dijo...

Siempre se inculca el "hacer lo correcto", el "labrarse un futuro" con todas las consecuencias que vengan con las decisiones que tomes al respecto. Pero la locura si existe, escondida dentro de cada uno de los "triunfadores y triunfadoras" que siempre han cumplido con lo que se esperaba de ellos.

Por suerte hay momentos para todo, y aunque algunas oportunidades se dejen pasar, que sea por haber podido tener la libertad de elegir lo que deseabas en ese momento para tu vida. Y no haberte visto obligado a coger algo que no deseas.

Esa es la magia de vivir tu vida. Todo lo que elijas determinará quien eres y dónde llegarás. Lo bonito es que sea fluido y tu decidas por que senderos caminar. El presente es justo lo que su nombre indica. Un regalo. Que.cada uno lo use a su gusto. :)

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