Epílogo.

18.5.17

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He soplado el polvo de la cerradura.
He vuelto a abrir el baúl.
...
...

Desde el primer momento que llegué al hospital te dije que no iba a hablarte por el pensamiento, porque así sólo se habla a los muertos. No lo hice, no lo he hecho, ni lo pienso hacer. Siempre estarás viva dentro de cada unx de nosotrxs. Por eso tampoco te voy a escribir una carta en papel que nunca podré hacerte tocar, ni oler. Por eso te la escribo aquí, un lugar privado y público donde todxs podemos leerlo y por consiguiente, tú también.

¿Sabes? Tu facebook está repleto de gente haciéndote homenajes y preguntando qué te ha pasado.  No se por qué la gente necesita saberlo.. Lo único importante es que ya no estás y que ahora el mundo es un poco menos bueno.

Tus amigas del colegio se reúnen una vez por semana porque se han dado cuenta de que no son tan infinitas como pensaban. No se cuánto tiempo aguantarán y si se aguantarán.

Seguimos yendo al mismo bar, pidiéndonos las mismas jarras de medio litro y sentándonos estratégicamente para que los fumadores no molesten ni se molesten. Papá  sigue pidiendo una canidad inhumana de raciones, junto a nuestros respectivos montados de boquerones. Y sí, sigue siendo Juan quien nos los sirve.

La peque dice que no te quiere perder en el mar. Y que odia que la gente se muera porque no la vuelve a ver. Puede ser lo que sea, pero con cuatro años es toda una máquina de elucubrar.

La abuela esta emperrada en que en el cielo hay campo y que estás con Dios. Tranquila, no le voy a decir que si existe, en todo caso estarás en el infierno con los homosexuales y las mujeres luchadoras que condenaron de brujas, confeccionando un montón de vestidos de cuero con hebillas y tiñiendo el pelo de colorines a todo el mundo.

Nos invitaron a tu trabajo. Aún salías en los horarios pero tenías planificados un montón de emoticonos con besitos y guiños. Eres la única con los horarios a color, dicen que no son capaces de quitarte.

Has hecho que la gente espabile y luche por su vida. Has hecho que no nos sintamos mezquinamente eternos y que queramos morir siendo felices, como tú. Nos has rehecho y deshecho para que seamos mejores. Pero lo siento, aún así ahora el mundo es un poco menos bueno.
....
... 
De nuevo cierro el baúl.
Dejaré que se cubra de polvo junto a todos estos recuerdos, porque ahora toca salir a crear nuevos y a comernos el mundo.

Carta futura.

29.1.16

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Estimada Teresa:
No le escribo este correo con ánimo de aprobar su asignatura sin más, sino porque soy consciente de las altas expectativas que tenía en María y en mí y lo mucho que le hemos podido decepcionar, por ello, quería explicarle el por qué de esa calificación tan deficiente.

El día veintinueve de Enero María y yo estábamos sentadas en una biblioteca pública estudiando su asignatura, concretamente en los pupitres 98 y 100. Recuerdo estar estudiando el segundo grupo de autores neoclásicos; Veblen, Mead, Mannheim… Y un niño comenzó a llorar en la biblioteca, las madres creen que es una guardería… Después se oyeron muchas voces, los de bachillerato siempre entran en la biblioteca convirtiendo sus hormonas en decibelios. O eso creímos. 

El grupo de bachillerato que vociferaba por las escaleras pisaba fuerte y sonaba a cadenas… El grupo de bachillerato que vociferaba por las escaleras llevaba botas de hierro y cadenas. Y gritaba cada vez más fuerte “¡¡88!!”. Rodearon a la chica del pupitre 95, le dijeron cosas al oído que nunca supimos, la levantaron del brazo y la metieron en el baño de los chicos. Gritó mucho, pero no salió. Y así con la chica del 64, del 23, del 105… María y yo nos escondimos y perdimos la cuenta, no sabemos cuantas mas entraron en ese baño y si acaso alguna salió. También metieron a algún chico, pero ellos no gritaron durante tanto tiempo, en realidad, apenas se les oyó un par de “no, por favor”. Hubo un momento en el que ya no metieron a más, a la chica del 99, que paralizada no se había escondido detrás de esa estantería con nosotras, a ella no la llevaron al baño. Esa chica morena llevaba una falda muy bonita, creo que la he visto en una tienda del barrio, pero no la llevó por mucho tiempo, ni las medias naranjas tampoco, no sé si ella gritó más o simplemente estaba más cerca… Y después… Después… Veblen, Mead, Mannheim, Veblen, Mead, Mannheim, Veblen, Mead, Mannheim…

El día dieciocho de Octubre unos decoradores dejaron “El pisito” de la calle Azcona 21, el día veintiuno de noviembre, el grupo neonazi alquiló el local. El día veintinueve de Enero ese grupo irrumpió en la Biblioteca Pública del estado situada en Azcona 22, hubo más de noventa muertos, la mayoría chicas, veinte heridos y no sé, ni quiero saber, qué más hubo en Azcona 22 aparte de Veblen, Mead, Mannheim, Veblen, Mead, Mannheim…

La posible trampa personal.

8.9.15

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"El pequeño libro de las grandes decisiones" es un librillo que cabe en un bolsillo pero que enseña para toda una vida. Incluye varios modelos y gráficos sobre los que te invita a garabatear para conocer mejor al mundo y a tí mismo, para entender un poquito más al ser humano. De una de sus páginas es el siguiente texto con el afirmo que me siento muy identificada (a riesgo de parecer arrogante) y que quería compartir ya que, si alguien se sentía raro y un pelín tonto por esto, sepa que es más común de lo que creía (que no es consuelo, sino motor de toma de conciencia).

La posible trampa personal.

POR QUÉ ES MEJOR NO ESPERAR NADA.

"Un chico tan prometedor"; cualquiera que haya oído decir esto de él puede imaginar qué se esconde tras la posible trampa personal; toda una vida esforzándose para complir las expectativas.

Es la maldición de una persona con talento. "Sólo necesita averiguar lo que realmente quiere", dice la gente. Sus defectos se pasan por alto y se admiran sus éxitos por la facilidad con la que los consigue. Al principio, se aprovecha de su altractiva aunque fatídica combinación de talento y carisma. Claro está, hasta que los estúpidos se vuelven trabajadores: entonces debe contemplar desde la banda como precisamente las personas que en su día a día le miraban con envidia, le superan.

La posible trampa personal se puede trazar con precisión. El modelo consta de tres curvas (sobre un eje cronológico):
- Mis propias expectarivas
- Expectativas de los demás sobre mí.
- Mis logros reales.

La trampa se pone en marcha cuando las expectativas que los demás tienen de ti y tus logros reales divergen demasiado. Por lo general, una persona con talento sigue adelante hasta que llega a un punto crítico. La forma de resistir es prometer 80 y dar 120. 

Mikael Krogerus & Roman Tschäppeler.
 

Epístola a un gran amor.

3.8.15

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 Ojala todos esos trenes sobre los que escribías (que ahora se convirtieron en autobuses) se lleven al infinito olvido a todas esas personas raras que zumban a tu alrededor y que causan el mismo sentimiento de agrado que un palillo usual atravesado en el orificio derecho de la nariz.

Creo que al fin he entendido el porqué. Si al menos te conociesen el doble de lo que te dejas conocer sabrían que eres la persona con la que todos querrían envejecer, no me refiero a estar juntos siendo mayores de 65 (la edad a la que empiezan normalmente los descuentos de la tercera edad) sino envejecer cada mes cocinando galletas oreo sin gluten, tomando batidos y zumos del vips e intentando "echar de casa" al achuchable maestro del piano.

No te voy a decir donde encontrarme porque es fácil (en el Argallo tomando zumos de melocotón evidentemente), pero te voy a decir lo que vamos a hacer a partir de ahora: El mejor corto jamás creado: NUESTRA BUENA VIDA (y esta con música).

Mi alma a corazón abierto

15.4.15

0 palabras



¿Es esto lo que voy a sentir? Quiero decir, cuando prepare una sesión con alguien que ha venido en busca de ayuda, esta duda constante de si servirá para algo, aunque he de confesar que prefiero que una sesión de dinámicas preparadas a conciencia no sirva para nada antes de que provoque un efecto negativo… Ay, como echo de menos las matemáticas, sabías que si ponías dos peras y dos limones habría cuatro frutas y no había más vueltas que darle, sin embargo, ahora me encuentro aquí, contando los minutos para saber si voy a facilitar o a empeorar la vida de una persona que para colmo, en este caso, es tremendamente importante para mí.
                Estoy aquí, en medio de la nada, aprendiendo cómo saber si un niño sufre abusos sexuales, estudiando minuciosamente cada indicio y creedme, me ha costado aguantar la postura en la clase con comentarios de “Si encontramos semen al cambiarle el pañal” “Si le resulta muy complicado andar”… Y algún día habré preparado una dinámica para niños que tienen riesgo de convertirse en esos monstruos y estaré contando los minutos para saber si he puesto mi granito de arena para salvar la vida de un futuro adulto y un futuro bebé o si he alimentado a ese monstruo que (por causas que ellos no eligen) va a destrozar su vida y la de un futuro bebé.
                Y así me pasaré la vida, contando los minutos que decidirán el éxito o el fracaso, en la misma tesitura que el cirujano que opera cuerpos, me pasaré la vida contando los minutos para operar almas a corazón abierto.

Afílianos

El baúl de la habitación de al lado

Palabras...

>> Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se nos presentan en el espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
André Gide.


>> La palabra que retienes dentro de ti es tu esclava; la que se te escapa es tu señora.
Proverbio persa.




Huellas.