(soymuymalaparalostítulos)

7.1.12

He estado releyendo cosas y me he encontrado con algo de lo que siempre he estado orgullosa (aunque se me había olvidado), así que lo comparto con vosotros.
Y, para información de la gente que le gusta apropiarse de lo ajeno (si es que alguna de esas personas se pasa por aquí), todos los relatos que publico están previamente registrados en Safe Creative.

Navegaba en un océano de lágrimas, en un mar de gotas de agua salada. El furioso oleaje causado por la rabia de la desesperación se ensañaba con el indefenso acantilado que había nacido de las cicatrices de las heridas. Los valientes pececillos bailaban al son de una música invisible creada por la calma de los escasos momentos de felicidad. La brisa soplaba con la fuerza de un volcán, gracias al poder de la intrincable voluntad. Las nubes blancas creadas por cada una de las sinceras sonrisas que le habían arrebatado acompañaban a aquel sol abrasador, que calentaba con cariño el desgarrado corazón de una muchacha llena de dolor. Todo el paisaje danzaba en perfecta armonía, acompañando así la soledad de su alma, volviéndose uno, transformándose en el abrazo invisible del viento, que arropaba a la joven con su refrescante soplo. Un escalofrío la recorría de pies a cabeza cada vez que una paloma blanca atravesaba el inmutable espectáculo llevándose la poca paz que lograba alcanzar. Aquella paloma traía consigo el recuerdo de las ilusiones rotas, de los sueños que se desvanecieron sin previo aviso. Traía los miedos, los errores, las pérdidas, las equivocaciones… Parecía que aquel animal que solía ser símbolo de bondad y tranquilidad, en su equilibrado mundo significaba lo contrario. Pero no era así. Ella, con su vuelo, quería recordarle que existían seres que podía volar. Ella trataba de hacerle comprender que si cuando, al fracasar en sus intentos de echar el vuelo desde el nido, no hubiese luchado, jamás podría estar atravesando aquel magnífico lugar. Ella intentaba que la joven entendiese que siempre es difícil conseguir un sueño, pero merece la pena luchar incluso cuando parezca que no queda esperanza. Ella venía con el mismo mensaje de paz que simbolizaba en cualquier lugar del mundo, pero la muchacha nunca lo comprendió. Y vivió en su mundo, en esa playa construida con el dolor, el cariño y las ilusiones truncadas. Y allí un día cerró los ojos por última vez, feliz por haber logrado no sufrir más, pero olvidada en soledad por el miedo a perder. La paloma, desilusionada porque no comprendió su mensaje, llevo el ejemplo allá donde iba, y muchos niños, niñas, jóvenes y adultos aprendieron la lección. Y desde el cielo, el alma de la muchacha envió una tormenta que se encargó de borrar la desesperanza del aquel lugar, dejando el dolor y la alegría para que no olvidasen aprender, pero llevándose la desilusión.
Gracias a ella, el mundo retomó su color.

Ester.

2 palabras:

Malvado Dylan dijo...

http://literaturanova.com/
Mira, tienes una buena prosa, te dejo esta web de publicaciones on-line donde yo suelo dejar mis relatos, por si te interesa publicar.
Cuando te creas el perfil puedes subir contenido, leer otros textos, comentarlos y votarlos.
Si creas un perfil avísame, así podré leer lo que decidas subir.

Nerea Riveiro dijo...

Mucho mejor desahogarte aunque nadie te escuche. Un besazo.

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>> Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se nos presentan en el espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
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>> La palabra que retienes dentro de ti es tu esclava; la que se te escapa es tu señora.
Proverbio persa.




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