الصمت

8.1.14

Ya no recuerdo que es sentirse a salvo.
Fue la última frase que la pluma de ella fue capaz de escribir. No, no porque muriese, sino porque lo gélido de su alma logró congelar la tinta. Sabía que la vigilaban, que alguien escuchaba cada grito de pasión y cada gemido de dolor. Y lo peor de todo era que nadie iba a limitarse a escuchar, sino que todos y cada uno iría más allá. Comentarios, persecuciones, juicios. Nada es suficiente cuando se vive en una guerra, la peor guerra que ha conocido la humanidad: La lucha por la absurda superioridad moral.

Y justo cuando su pluma cesó de escribir se percató de que nadie pagaría su rescate. No existía persona en el mundo capaz de entender que lo que debía pagar por salvarla no era precisamente dinero.

2 palabras:

Marian Gaban dijo...

A veces agarrar bien fuerte nuestra pluma y dejar que ella misma nos guíe nos salva un poco mas.
Me encanta! un saludo

bull dijo...

Me deja un profundo sentimiento de frustración... letras, condenas y limitaciones, que difícil es vivir y aún con todo ello vivimos y muchas personas viven mas allá gracias a esos escritos.

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Palabras...

>> Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se nos presentan en el espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
André Gide.


>> La palabra que retienes dentro de ti es tu esclava; la que se te escapa es tu señora.
Proverbio persa.




Huellas.