Blogueando encontré.

2.4.13

Todo aquel que escribe se conoce a sí mismo como tal, y es por eso que yo tengo muy claro que hay dos Ester """""""escritora""""""" que se pasan la vida declarándose la paz y la guerra.

Y aquí viene una entrada de agradecimiento que seguramente no os interese al 90% de la gente que me leéis. 
Pero esta entrada es para ellos.

Llevo en Blogger desde Febrero de 2009.  Cuando decidí crearme un blog jamás imaginé que terminaría convirtiéndose en algo tan importante para mí pero, como ya he dicho muchas veces, el que fue mi primer blog fue, durante dos años, mi hogar virtual, mi segunda casa, el lugar en el que yo era yo sin ningún tipo de restricciones porque bajo el seudónimo de Smily, nadie -o prácticamente nadie- conocía la identidad tras aquellas palabras. 
Cuántas personas pasaron por mi vida gracias a Internet. De muchas simplemente supe por sus comentarios -y, sinceramente, qué grande era esa compañía-, con otras me pasé meses mandándome mails eternos y, siempre manteniendo mi falsa identidad -aunque algunas llegaron a conocer mi nombre-, establecimos una gran amistad. Aún le tengo mucho cariño a esa gente, y es una pena regresar a sus blogs y comprobar que hace tiempo los abandonaron. Y luego conocí a otras personas que llegué a desvirtualizar. Alice -aunque creo que a ella la conocí primero por un foro-, Momo y Carlos. A estos dos les he desvirtualizado desde hace muy poco, y les descubrí entre esos dos años de aquel blog. Quizá no sean amistades como tal, pero esa gente lleva en mi vida más que otros que se hacían llamar amigos.

A Alice la conozco ya de hace varios años. Podemos pasarnos meses sin hablar pero cada vez que quedamos es como el primer día -y tengo un cuaderno genial que me regaló en uno de mis cumpleaños, y siempre que escribo en él me acuerdo de ella un montón-. Yo no sé que habría sido de mí si Alice no hubiera estado ahí muchas de las veces que me he caído. 
A Momo la conocí en junio del año pasado (unos días antes de desvirtualizar a otra persona que, de nuevo, bendito Blogger por haber metido en mi vida). Al principio estábamos las dos muy cortadas pero en seguida empezamos a hablar un montón. Momo es una persona súper adorable y no sabéis las ganas que tengo de que pase este curso y por fin se mude a Madrid para poder tenerla cerca y disfrutar más tiempo de su magia. Porque llevo casi un año queriendo volver a abrazarla.

Y luego está Carlos. Carlos. Que no sé ni por dónde empezar. Creo que conversaciones como tal he tenido dos durante todos estos años. Una por Facebook, unos días antes de que viniera a la radio, y lo que hablamos cuando inauguró Mentes Corrientes con Ana y conmigo. Y me quedé con las ganas de una conversación de verdad (tanta gente por ahí rondando, el estreno del programa y yo tenía tantos nervios que ni me di cuenta de lo mucho que tengo que agradecerle. Así que, toma nota, Carlos, tenemos que quedar). Lo curioso es que no ha sido necesario nada más. Nada. 
Y aquí es cuando retomo el tema de Ester y Smily luchando por salir a la luz en cada palabra que escapa de mis dedos. Ester controla sus palabras, lo que escribe y lo que publica. Smily simplemente escribe. De lo que sea. Pero con el alma al descubierto. Y, a día de hoy, Carlos es el único que conoce a esas dos partes de mí. A Smily porque él apareció en mi vida en un momento en que yo sólo era Smily. Ester nació después, y al final él terminó subiéndose al barco cuando le conté quién era yo. Y realmente, aunque me gusta compartirlo (obviamente, si no, no habría creado ningún problema), yo escribo para mí, pero no sabéis lo reconfortante que es que alguien, una sola persona, sepa lo que realmente pasa por tu cabeza y simplemente esté ahí, sin convencionalismos ni conversaciones forzadas. Simplemente estar. Y por eso Carlos es el único que conoce actualmente mi blog anónimo. Porque ante él no necesito ocultar mi identidad y entiende mejor que nadie lo que escribo porque conoce mi historia, mis cicatrices y lo que era y sigue siendo.

Definitivamente, Blogger es un mundo mágico, como lo es que un día, blogueando, descubriera a tanta gente maravillosa. 

Pd: Al publicarla he visto que es mi entrada número 100. Qué mejor manera de celebrarlo que dedicándosla a vosotros. Gracias :) 



3 palabras:

Momo Storyteller dijo...

Ay, E. qué sonrisa más gigante me has sacado leyendo todo esto. ¡Mil gracias! por querer dedicarme un trocito de esto tan especial.
Me alegra mucho ver que, al igual que tú a mi, yo también he "marcado" un pisquito en tu paso por blogger.
Y espero, que cuando aterrice en Madrid (solo-6-meses-más) pueda ser un poco más desvirtualizado.
Yo también tengo muchas ganas de abrazarte otra vez, y cuando pienso en Madrid, en las nuevas amistades que me ofrecerá, pienso automáticamente en ti, así que ojalá, espero, que cuando vaya a Madrid quedemos y hagamos muuchas cosas. Yo me muero de ilusión.
Espero que hablemos pronto y te esté yendo todo muy, muy bien.
¡Un abrazo gigantesco!

LaNiña dijo...

Si yo fuese una de esas tres personas, te daría un abrazo enorme en cuanto te viese el pelo ;)

Shadow dijo...

¡Oooooooh! ;3;
Es verdad que hemos mantenido pocas conversaciones, ¡pero eso se puede arreglar! Y yo también quiero desvirtualizarte un poco más, aunque me temo que te decepcionaré si llegas a conocerme demasiado. Tú dime cuándo y nos tomamos un café, o lo que sea :)
En serio, Ester, cada vez que leo esta entrada y veo las cosas que dices de mí me dan ganas de seguir escribiendo, de seguir activo en la blogosfera buscando gente tan maravillosa como tú. ¡Y pensar que entré en Blogger por casualidad, y que no te hubiera encontrado si no lo hubiera hecho! Es curioso cómo funciona la vida, ¿no?
Respecto a esa lucha entre Smily y Ester de la que solo yo soy testigo (y no sabes lo mucho qué me halaga serlo), sabes que os adoro a las dos, que leo vuestras palabras y me entra la envidia y las ganas de saber escribir así, y que tener la posibilidad de leeros a ambas es... Indescriptible. Así que, como juez (im)parcial, he de decir que Smily anda un poco abandonada, y que la hecho mucho de menos. Pero, como siempre, estoy seguro de que la espera merecerá la pena.
Porque tú nunca decepcionas, que lo sepas :)
Un beso enormísimo, y muchísimas gracias por pensar en mí al escribir esto. En serio, me has llegado al corazón :)

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