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15.10.11

Pasamos la vida comparando cada día con el ayer. Siempre hay un tiempo mejor, un presente ajeno que nos supera, una frustración que se suma a la lista o una persona que nos hace sentir inferior. Y en esta absurda comparación lo único que hacemos es perder el tiempo, minutos y horas de nuestro día a día en los que dejamos de vivir por buscar nuestro destino en lo que no nos toca. Nos marchitamos sin darnos cuenta de que nuestro propio pesimismo es el que nos hace envejecer prematuramente. Lloramos por lo que nos ha tocado pasar y no valoramos que somos quienes somos por cada risa, pero también por cada lágrima.
En definitiva: tratamos de encontrar nuestra felicidad en otra parte, miramos en otros hogares y es el nuestro en el que se encuentra.
Y saber que basta con prestar un poquito de atención para darse cuenta de lo ciegos que podemos estar…

Pd: He llegado a casa hace un rato después de patearme todo Madrid desde esta mañana, así que os dejo esto que escribí hace tiempo, y ya mañana o pasado os cuento mi opinión sobre este inolvidable #15o

3 palabras:

Miss Frenesí dijo...

Ese es uno de nuestros mayores defectos, no sabemos vivir el momento y sólo intentamos vivir un pasado borroso o un futuro demasiado lejano e incierto.
Un beso :)

Omii dijo...

Pues si.

Te deberian santificar xqe tienes mucha razón =)

Nerea dijo...

¿Historia? Pues eso e realmente difícil, así que me alegro muchísimo.
Te sigo, un besazo.

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>> Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se nos presentan en el espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
André Gide.


>> La palabra que retienes dentro de ti es tu esclava; la que se te escapa es tu señora.
Proverbio persa.




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